sábado, 18 de mayo de 2013
Manifiesto Abisal
Los peces abisales tienen la capacidad de prescindir de la luz externa, pues han aprendido a producir su propia luz. No les asustan las profundidades, al contrario, disfrutan de lo abisal por la soledad que ello implica. No cualquier pez logra llega vivo hasta esas zonas; menos, aún, gozar de su tranquilidad. Algunos peces abisales, a veces, se encuentran nadando una misma profundidad y comparten tiempo y espacio juntos, además de sus luces, un mismo mar, pero son conscientes de que prefieren, a la larga, su nado en soledad. Dedican su vida a rutinas bastante sencillas: dormir, alimentarse y producir luz. Ciertamente, sólo duermen y se alimentan para conseguir producir la luz más bella e intensa que puedan. Con sueño o hambre, aquella luz se debilita a niveles trágicos, impidiéndoles nadar a gusto en lo abisal. Un pez abisal con una luz débil va chocando contra rocas continuamente hasta perecer en el fondo de su océano..