jueves, 31 de mayo de 2012

Zombie: una visión didáctica del (no) ser humano.

 

 "Tu madre se ha comido a mi perro". 
De Braindead, Peter Jackson.

Siempre, por azar o voluntad, me he mantenido en contacto con películas y/o series que muestren el lado zombie de la existencia humana.
El concepto de zombie o "muerto viviente" (qué paradoja (cuántica?)) es, en sí, complejo de entender (sólo si nos mueve enrrollarnos con esto, ir un poco más allá o acá de esa figura carcomida arrastrándose obstinadamente, replanteando ese "ser o no ser" heredado en ese "ser y no ser" que se empeña en representar). En un principio, se trató de muertos resucitados con fines prácticos: servir como esclavos al (re) creador. Ahora ya podemos convivir tranquilamente con la noción de zombies emancipados (en ese sentido, al menos).
Lo interesante del caso es que podemos llegar a empatizar a niveles alarmantes con esta figura (algo cómica, algo indigna pero tremendamente cotidiana y pudorosamente familiar). Un zombie es un ser y no ser humano que transita entre el hambre feroz y el hambre feroz (sí, pareciésen no saciarse nunca). El leit motiv de las historias sobre zombies es el comer por comer (no necesitan de ello para vivir). A este (no)ser lo mueve cojeando a ratos, corriendo a otros, la panza*. Por qué nos es familiar? Porque forman parte de nuestro paisaje, aunque trasvestidos, están allí, recorriendo las calles, autopistas, centros comerciales, en una clandestinidad conveniente y honrosa. Tal vez, esa panza se ha ido actualizando y multiplicando para asumir otros móviles, pero de que está y nos mueve...Una panza zombie puede bien desear dinero, poder, estatus (esos símbolos son claros lugares comunes). Aunque también puede moverse religiosamente tras la promesa de la vida eterna o perseguir fama, procrear, desarrollar un cuerpo extramusculoso, la milicia, aserruchar pisos por ascensos laborales, tener sexo, ganar reconocimiento social, luchar por la paz mundial, buscar la aprobación del sexo mismo y opuesto, etc. Seguro existen zombies cuya panza se ha trasladado a la cabeza, al corazón, a la mano...
La cuestión es saber, reconociendo esta condición, qué hambre nos mueve. Porque, al parecer, el zombie de la peli no es el otro, distinto de mi (aunque insistamos en vernos en los humanos). Las historias de zombies hacen convivir lo humano y lo humano y no humano, al parecer, en planos distintos y en el mismo plano. Qué nos hace más humanos y menos zombie? Nos movemos en igualdad de condiciones (pasando por alto la cojera recurrente en los zombies) por hambre. De qué? Da igual. En particular, ninguna me parece más loable que otra ni más vergonsoza. Dentro de esa lógica todas parecen tener sentido y derecho a ser saciadas (se coma a quien se coma). En el fondo, somos tan esclavos de nuestra panza (cuál sea) como los subvalorados zombies.
 El problema es dejarse morir  para ir viviendo dentro de esa lógica.

*La panza como representación de la avidez (por la comida/poder) se puede ver en Ubú Rey.

Zombie, Fela Kuti.




miércoles, 30 de mayo de 2012

Arcade Fire a bordo del acorazado


* La incertidumbre del pueblo abatida a tiros."El acorazado de Potemkin" (1925), Sergei Eisenstein.

Efecto de perspectiva/realidad

en lecturas anacrónicas
los datos no se ajustan a la realidad*
(mediada por una perspectiva otra)
se ajustan a tiempos otros
                                                                   olvidados
a realidades otras compartidas
durante esos tiempos                                     olvidados
se convierten en eso llamado dato
que en esos tiempos llamaste nosotros
a tu pesar
y las realidades alguna vez compartidas
puestas en cuartos separados
son incapaces de reconocerse en esa escritura pasada
le hacen la desconocida a ese texto en conjunto
prefiriendo las ausencias acompañadas en paralelo
las realidades viviéndose en otros espacios y otros tiempos
ajenos al nuestro
y el único dato que se ajusta a estas realidades actualizadas
diríamos (de decirnos)
son las estadísticas que refieren a un país otro
y un número de visitas en potencia
finitas
*
** "...las rectas paralelas, por efecto de perspectiva", pareciésen encontrarse en un punto común imaginario en un horizonte común imaginario. Es posible que se unan? Sólo en una dimensión imaginaria adoptando una perspectiva lejana a la geometría.



martes, 29 de mayo de 2012

.

Pintada en la ciudad
                            la mano al descubierto
qué gozo ser
                            de cuerpo entero y disperso
el significado en fuga
                               siéndose que no permaneciendo
la inmanencia de lo intrascendente
                                      una mancha de labial el tiempo
en cuenta gotas
                                       la inercia es la artrosis del pensamiento
tanto siglo bajo un suelo frío e inmutable pese
la escritura
                                        una dosis de opio
pintada en una mano ida
                                         la permanencia del cambio que
                                                                                       cansa
el significado se muda
                                         un árbol sin raíces se desploma de estar
el texto la ausencia en la ausencia del texto
                                         esclavo del verso libre

lunes, 28 de mayo de 2012

Epitafio

nació preñada de versos
vivió en estado de coma
acostada sobre un manojo de palabras
escribió desencanto
con la esperanza de reencantarse
en la orfandad del beso compartido
se fracturó el deseo
por cargar con espejos rotos
se lastimó el sentido
le practicaron un par de resucitaciones
inefectivas
se condujo nigromante de la fatalidad
y cosechó siempre tempestades
gustaba oir las miradas silenciosas
en llave de sol
en escalas menores
tuvo la razón conversa y lúcida
en la mitad del sentido
inventado
caminó descalza sobre mares de olvidos
sin fe alguna
lloró en una estación de metro
en horario peak
sobre carros de rostros de vidrios
aulló a la luna licántropa de pasión
hasta el último gemido
dominó el arte de enamorar al equivocado
siempre
el oficio de pasar intrascendente por sus cuerpos
públicos

quebró la noche contra el suelo sus días de rabia
una a una de estrellas la cocina
en crisis
salpicada
esculpió sonrisas sobre muros de lamentos
que albergaron peticiones sin cumplir
se desnudó de lo aprendido con algo de gracia
de bailarina de caja
coja y manca
intentó girar
estornudó unos "te amo"
sin llegar a resfriarse
pese a los síntomas engañosos
de la hipocondría colectiva e histórica
se reveló en cuartos oscuros
colgando en blanco y negro
para fotográfos amateur
folló kinetoscópicamente
en claroscuros acompasados
en fotogramas coloreados por Melies
fabricó sueños y exportó soledades cortopunzantes múltiples
en lesiones imaginarias
con quejas falsas
pirateadas con algo de pulcritud
y transadas en mercados clandestinos
no amó y fue amada
en otras
en un desplazamiento amoroso
violento y desolador
se anunció con la fanfarria de ese primer llanto
híbrido
en la indigencia del nacimiento
prefiriendo el llanto calmado
llevando la procesión por dentro

murió en la soledad de la página en blanco
de la vida imaginada
_______________________________________
La ciudad respirada de Santiago
La poesía está afuera
en ese cerro coronado de bruma


Temporal de Sade


desde los ojos ausentes de mundo
floreció la lluvia en desborde
...y decía que le gustaba la lluvia
                                                                                                (la evitaba por la ciudad
                                                                                                con paraguas)
intentando contener el llanto
que le inundó la voz en diluvio
abrió los ojos a raudales

la razón se ahogó en la gotera
de un techo humedecido de tristeza
qué razón coronada de espinas
y placer esposado en la celda

se limita la palabra al sentido
clavado
si el cuerpo no se moja de lluvia

la razón
el paraguas
de sentido
la vida
en camisa de fuerza










sábado, 26 de mayo de 2012

The killing: el asesinato de un buen relato

La versión gringa de "Forbrydelsen", "The Killing", luce bien mirada desde lejos (algo borrosa, como su imagen de portada). La fotografía, mostrando a Seattle con una lluvia permanente, incansable y rigurosa, ofrece un telón seductor (seduce por sí mismo aún ignorando el relato oculto tras él). Las actuaciones son impecables. La historia, en un plano general, intenta reconstruir los últimos días de una adolescente típica antes de su asesinato. Sí, Twin Peaks de pies a cabeza (con bosque y todo).
El relato comienza a cojear desde el segundo capítulo en adelante pues, es entonces, que todo comienza a girar en torno al posible asesino/a de Rosie Larsen. Y, pareciése, desde ese momento, que nos encontráramos frente a una pasarela por la cual comienza a desfilar medio Seattle como sospechoso. Intentas participar sin éxito. Te quedas observando el espectáculo como un invitado de piedra. Y eso aburre. La historia es tan buena que, aún conociendo la identidad del asesino desde el primer minuto, hubiése sido interesante participar de esa reconstrucción de la vida de Rosie, que ésta se mostrase como una visión caleidoscópica repartida entre los personajes. Porque lo que seduce tras ese telón de lluvia, no es conocer la identidad del criminal, quedarse en la muerte, sino, conocer la vida de la chica a partir de ese acontecimiento azaroso del asesinato. Que la muerte de Rosie nos abriése una ventana (o varias), por medio de los personajes, hacia su vida.
A diferencia de "Rashomon", por ejemplo, esta serie te fabrica dudas a nivel industrial a través de situaciones artificiosas, de un guión incongruente, de modo grosero. Al final de cada capítulo te queda la sensación de haber seguido pistas equivocadas, no haberte equivocado en seguirlas, sino que esas pistas fueran puestas así, erráticamente, a propósito. Piensas que el guionista es una persona con un sentido de humor retorcido, que termina burlándose de ti y tu confianza puesta en el montaje de la serie. Rompe con ese pacto entre autor y receptor sin asco volviéndote en segundos la persona más suspicaz jamás nacida.
La forma, como suele ocurrir con las producciones gringas, se arranca a velocidad de rayo del contenido. Abre un abismo insalvable entre el relato y la imagen. Te da la imprensión que la serie fue filmada, registrada en imágenes bonitas, antes de tener un guión que las unificara. Nació desde la apariencia e intentó, con el relato, cortejarla sin éxito.
Al terminar la primera temporada me vi culpando a tantos personajes y exculpándolos que sentí pudor de mi misma. Luego me di cuenta que me encontraba inmersa en la dinámica de una serie que pareciése caminar en esa dirección y que la había sobreestimado dejándome cautivar por ese telón de lluvia incansable y el azul nostálgico de los ojos de Sara Linden. Dudé de mi, me culpé y me redimí en un tris.
Sin embargo, se puede hacer una lectura entretenida de "The Killing" si, al verla, te sabes reconstruyendo el asesinato de una buena historia a espaldas del guionista y sus luces de colores.