la furia titila el roce
En la placidez
el trenzado de sus piernas incendia un cromo
eterniza
sonambula
balerina
destila el gozo sobre sí
ovilla su final
caracola de sí misma
zurcida
al pecho
vital
el fatuo incendio acaba en brasas
que desbordan el pecho
nómade
en carmesí
hasta la comisura de esos labios
otros
me estría el roce
me carmina
me incendia su almíbar
me animala su derroche en gotas
me acecha sigilosa
ella
justo donde el quiebre se eterniza
plácido en la espesura de la indecencia
condolesce
el roce
funámbulo
estrellado
el goce trémulo
cosido al almíbar de su herida
supura
trenzado el goce y la herida
en ese roce y la furia.
Jennifer Blair

