jueves, 4 de agosto de 2011

Piñera en Ubú Rey



Padre Ubú: ¡Traed la caja de Nobles y el gancho de Nobles y el cuchillo de Nobles y el libraco de Nobles! A continuación, haced avanzar a los Nobles. (empujan brutalmente a los nobles).
Madre Ubú: Por favor, modérate, Padre Ubú.
Padre Ubú: Tengo el honor de anunciaros que para enriquecer el reino haré perecer a todos los Nobles y confiscar sus bienes.
Nobles: ¡Horror! ¡A nosotros, pueblo y soldados!
Padre Ubú: Traed al primer Noble y alcanzadme el gancho de Nobles. Los que sean condenados a muerte pasarán por la trampa, caerán en los subsuelos del Pellizca-Puerco y de la Cámara de Centavos, donde seran descerebrados. (Al Noble) ¿Quién eres tú, bufrón?
El Noble: El Conde de Vitepsk.
Padre Ubú: ¿Cuáles son tus ingresos?
El Noble: Tres millones de rixdales.
Padre Ubú: ¡Condenado! (Lo engancha y lo mete en el agujero).
Madre Ubú: ¡Qué baja ferocidad!
Padre Ubú: Segundo Noble, ¿quién eres? (El Noble no responde) ¿Contestarás, bufrón?
El Noble: Gran Duque de Posen.
Padre Ubú: ¡Excelente, excelente! No pregunto más. A la trampa. Tercer Noble, ¿quién eres? ¡Qué fea cara tienes!
El Noble: Duque de Curlandia, de las ciudades de Riga, Revel y Mitau.
Padre Ubú: ¡Muy bien, muy bien! ¿No tienes otra cosa?
El Noble: Nada más.
Padre Ubú: A la trampa, entonces. Cuarto noble, ¿quién eres?
El Noble: Príncipe de Podolia.
Padre Ubú: ¿Cuáles son tus ingresos?
El Noble: Estoy arruinado.
Padre Ubú: Por esa mala contestación, a la trampa. Quinto Noble, ¿quién eres?
El Noble: Margrave de Thorn, palatino de Polock.
Padre Ubú: No es mucho. ¿No tienes otra cosa?
El Noble: Eso me bastaba.
Padre Ubú: ¡Y bien!, más vale poco que nada. A la trampa. ¿Qué estás murmurando, Madre Ubú?
Madre Ubú: Eres demasiado feroz, Padre Ubú.
Padre Ubú: ¡Eh!, me enriquezco. Voy a hacerme leer MI lista de MIS bienes. Escribano, leed MI lista de MIS bienes.


Fragmento de Ubú Rey, Alfred Jarry.

Se dice que la obra fue escrita por algunos estudiantes y que Jarry, luego, habría retomado la historia y publicado, que Ubú era la encarnación de un profesor de Física (Hebert). Ubú como signo podría representar, primeramente, la autoridad, pero aquella que es impuesta y no "ganada", aquella que se basa en el temor y no en el respeto, etc, etc, etc que suelen ejercer los docentes (y padecer los estudiantes), aunque antes de ellos, los padres. Ubú es la extensión hiperbolizada del ejercicio del poder (por ello su figura dantesca (grande, gordo, feo...desmesurado)) por parte, en una primera instancia, de los padres sobre los hijos, luego de los profesores sobre los estudiantes, luego de los jefes sobre los obreros, luego del hombre sobre la mujer, luego de los políticos sobre la ciudadanía, etc etc etc. El rol que ejerce el docente dentro del aula, muchas veces se transforma en  una retroproyección del futuro jefe (por eso se hace hincapié en el aprender a seguir normas, a ser responsable, a "agachar el moño" etc); se comienza a docilizar la mente, a moldear el modo de ordenar, de comprender, de internalizar las relaciones sociales desde el nacimiento a través de las distintas figuras de autoridad a las que somos sometidos.Ubú podría representar todo esto. Pero en Ubú todo va más allá hasta el escándalo. Si bien Ubú simbolizaría el poder, no es Ubú el protagonista real de la obra, sino el poder en sí. Por eso se observa cómo el poder va ejerciendo su influencia en Ubú (este poder que muchas veces es encarnado por la Madre Ubú "¿Qué te impide asesinar a toda la familia y ponerte en su lugar") y se va desplazando de un personaje a otro, transformándolos en víctimas (del poder) y victimarios del otro simultáneamente, ridiculizándolos (por mostrarlos haciendo gala de tener el poder cuando el poder es quien los tiene)...

miércoles, 3 de agosto de 2011

Sobre la escritura para Eliza para Ben

Benjamín,
la escritura, en mí (ignoro si en el resto de las personas que escriben), funciona de un modo inconstante (como la mayor parte de mis actividades salvo aquellas guiadas por el deber), podría escribir que involuntario, también, porque en cierto modo no es un ejercicio que pueda realizar de la manera que quisiera cada vez que me lo propongo (a veces quiero escribir y no logro verbalizar lo que quiero; otras quiero escribir y escribo, pero siento ajeno lo que he escrito y lo borro y podría citar algunos casos más en relación a mi experiencia sobre el no-lograr-escribir). Alguna vez escribí, a eso de mis 20 años aprox., que yo era la amante de mi escritura pues ésta venía a mi cuando podía/quería, que no siempre que yo quisiera. Luego, leyendo algo más de poesía (que de eso he escrito algo), encontré que esa imagen de la escritura como amante (en mi caso era yo la amante de la escritura, pero da igual) ya había sido tratada por otrxs en distintos textos. Y eso me ha pasado en relación a todo lo que he escrito...ciertamente "no hay nada nuevo bajo el sol" y no escribía intentando encontrar algo nuevo bajo el sol, pero al racionalizar esto algo en mi comenzó a hacer chispas (ya sabe, como de cortocircuito) en el sentido que perdí el sentido de mi escritura (que no tiene por qué tenerlo, realmente, Benja, pero que a veces resulta el creer que lo tiene para motivarse/engañarse/cuentearse con eso, sabe? Y esto sucede, por lo menos para mi, en todos los ámbitos que me existo).
Hace ya un tiempo me he dedicado más que nada a leer, y sobre todo a leer teoría literaria y creo que eso le hizo un pésimo favor a mi escritura pues comencé a ser consciente de un montón de procesos que luego, al escribir, venían a mi cabeza limitándolo todo. Muchas veces, al escuchar hablar a un escritor acerca de su obra, nos damos cuenta que el tipo conoce muy poco de lo que habla (y nótese que es su obra, eh) y a veces cometemos el error de culparlo por eso, pero, sabe? En el arte no es necesario, para crear, conocer/comprender el proceso de creación, ser consciente de ello. Ciertamente hay tipos como los que hablamos en clases (Poe, Quiroga, Cortázar y Queneau) que son creadores conscientes de su proceso escritural. Creo que en mi caso, el tomar consciencia de ello, conspiró contra ello.
A qué voy con todo esto, Benja. Voy a que usted me pide que escriba, que ya estoy sólo citando hace un tiempo (imagino que quiere leerme, pero sepa que puede leerme también a través de las citas, de las imágenes, de las canciones que son textos también) y yo me pido escribir también, pero el asunto no funciona así (ojalá fuera tan sencillo para mi) en  mi. Y curiosamente, llegando a este punto, ya no sé cómo funciona para mi!!! jajajaja (sé cómo funciona en general).
El caso es que ya me tiene escribiendo aquí otra vez. Tal vez usted hubiese preferido un cuento (que sólo he escrito dos en mi vida y uno está aquí) o un poema (que de ésos tengo más), pero me ha salido este comentario/disculpa/excusa/carta. Porque mis procesos creativos son, en cierto modo, ajenos a mi.
El proceso creativo, para mi, debe darse sin ataduras, en libertad de acción o inacción, de escritura o ausencia, de voz o silencio.Yo no me siento comprometida a escribir de modo alguno. Al contrario, me siento comprometida a no escribir más (y así, la escritura nace como un acto subversivo). Puede ser por comodidad o falta de talento o por ausencia de ficción (de no creerse el cuento), no lo sé. Puede ser por convencimiento, por exceso de trabajo o enamoramiento. El caso es que quisiera querer no escribir para volver a escribir (a veces cuando una quiere mucho algo, se tupe) o bien quisiera querer escribir para no volver a escribir más.
Soy un atado de contradicciones. Eso debe saber sobre su profesora y su rollo con la escritura (que es algo más complejo que lo expuesto aquí pero que por sueño prefiero omitir)
Y lo siguiente es un regalo para usted, que le gustan las guitarras afiladas y las voces tormentosas!